Encuesta INTA: El 28% de los tambos trabajan sobre 100% de tierra arrendada.

Encuesta INTA: El 28% de los tambos trabajan sobre 100% de tierra arrendada.
Encuesta INTA: El 28% de los tambos trabajan sobre 100% de tierra arrendada.

 

La brecha de productividad supera los 10.000 litros/ha/año

El INTA publicó una nueva actualización de la Encuesta Sectorial Lechera, un documento que es probablemente lo mejor con que cuenta la lechería argentina para caracterizar la producción primaria y analizarla desde una visión estratégica, tanto desde el sector privado como el público.

Iniciada en 2002 y liderada en aquella época por los Ing. Agr. Edgardo Gambuzzi y Juan Chimicz y en la actualidad por las Ing. Agr. Patricia Engler y Laura Gastaldi, las sucesivas actualizaciones permiten ver la evolución de los principales indicadores se la actividad a lo largo de ya 20 años.

La edición del ejercicio 2020-2021 (Descargar documento) es la novena que se publica sobre una muestra de 204 tambos distribuidos en las distintas cuencas lecheras del país.

Si bien todos los puntos merecen un análisis particular, destacamos 2 datos puntuales de la última edición.

Tenencia de la tierra

El 40% de los tambos que componen la encuesta desarrollan la actividad sobre más del 50% de superficie arrendada y el 28% sobre tierra 100% arrendada quedando solo un 26% de tambos que trabajan 100% sobre superficie propia.

Este es un dato que muestra la presión que tienen nuestros tambos respecto de la productividad/ha. La mayoría de los tambos del país operan sobre tierras de potencial agrícola por lo que el valor de los arrendamientos tiene como referencia fundamentalmente a la soja a la hora de renovarse.

En un contexto de altos precios de los cereales y oleaginosas, esta estructura de tenencia debería ser vista como una amenaza al normal desarrollo de la actividad. Con solo este dato las autoridades deberían entender que la presión sobre los precios de los productos lácteos en el mercado interno, las retenciones a las exportaciones y la amenaza de mayor intervención, podrían derivar en una caída de oferta que volvería como un boomerang sobre los precios.

Productividad

En el cuadro que muestra la Evolución de los indicadores, la productividad expresada como lts/ha de VT/año muestra una significativa evolución a lo largo de los años habiendo alcanzado en esta última encuesta los 9.183 lts/ha/año, a priori un dato positivo.

Sin embargo en el Histograma de Productividad de la tierra se observa que el 43% de los tambos encuestados producen menos de 7.500 Lts/ha/año, mientras que un 10% producen más de 15.000 lts/ha/año.

Cuando se observa el cuadro de Indicadores por tamaño del rodeo de VT se puede ver la brecha existente en la productividad/ha entre los tambos chicos y los grandes. En los tambos de menos de 60 vacas la productividad fue 6.074 lts/ha/año y en los de más de 300 vacas 16.022 lts/ha/año.

Una brecha de 10.000 lts/ha/año es imposible de sostener en el tiempo. Muchas veces nos preguntamos por qué se cierran tambos en el país. Mirando este indicador (combinado con el de estructura de tenencia) deberíamos preguntarnos cómo puede ser que no se cierren más tambos. Y si agregamos el ingrediente de que las retenciones representan una pérdida de 400 US$/Ha llega a ser sorprendente que ese perfil de tambo se pueda sostener en la actividad.

La brecha de productividad es un tema que abordamos en el Primer Congreso Tecnológico CREA en 2011, se pudo llegar a un diagnóstico pero el abordaje de las soluciones es muy complejo.

Lo concreto es que con una brecha de 10.000 lts/ha/año entre los de menor y los de mayor productividad, no es el precio de la leche lo que determina quién sigue y quién no en la actividad. Las crisis de precios lo que hacen es precipitar lo inevitable.

Dentro de este perfil de productores amenazados están los que quieren y los que no quieren dar un salto de productividad.

Sin sudas el esfuerzo hay que ponerlo en los que quieren, algunos pueden y por algún motivo no lo hacen, otros quieren y por algún motivo sienten que no.

En ambos casos la asistencia técnica, no solo de técnicos de ciencias duras sino también de especialistas en recursos humanos y la transferencia de tecnología en una primera etapa y el financiamiento en una segunda etapa son herramientas con las que el Estado debería estar presente para que éste perfil de productores den un salto de productividad para achicar la brecha. La coyuntura económica no ayuda, pero mientras esto no ocurra seguiremos viendo “gotear” tambos más allá de lo que quisiéramos y el precio de la leche determinando la velocidad del goteo, pero no solucionándolo.

Ing. Agr. José Quintana

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